Sueño

Mayo de 1919

Iba yo montado sobre
Un macho cabrío.
El abuelo me habló
Y me dijo:

Ése es tu camino.
¡Es ése!, gritó mi sombra,
Disfrazada de mendigo.
¡Es aquel de oro, dijeron
Mis vestidos!
Un gran cisne me guiñó,
Diciendo: ¡Vente conmigo!
Y una serpiente mordía
Mi sayal de peregrino.
Mirando al cielo, pensaba:
Yo no tengo camino.
Las rosas del fin serán
Como las del principio.
En niebla se convierte
La carne y el rocío.

Mi caballo fantástico me lleva
Por un campo rojizo.
¡Déjame!, clamó, llorando,
Mi corazón pensativo.
Yo lo abandoné en la tierra,
Lleno de tristeza.
Vino

La noche, llena de arrugas
Y de sombras.

Alumbran el camino,
Los ojos luminosos y azulados
De mi macho cabrío.

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