Poema del cante jondo

Lorca está ligado, junto con Manuel de Falla, a la renovación moderna del «cante jondo». Ellos conectaron ese «canto primitivo» con las exigencias de pureza de la vanguardia internacional. El primer fruto de esta colaboración fue el Primer Concurso de Cante Jondo, celebrado en Granada en 1922; el segundo, el “Poema del cante jondo”, interpretación lírica de un mundo agónico y secreto.

Baladilla de los tres ríos

A Salvador Quinteros
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

Poema de la siguiriya gitana

A Carlos Morla Vicuña
Paisaje
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.
La guitarra
Empieza el llanto
de la guitarra.

Poema de la soleá

A Jorge Zalamea
Tierra seca,
tierra quieta
de noches
inmensas.
(Viento en el olivar,
viento en la sierra.)
Tierra
vieja
del candil
y la pena.
Tierra
de las hondas cisternas.
Tierra
de la muerte sin ojos
y las flechas.
(Viento por los caminos.
Brisa en las alamedas.)
Pueblo
Sobre el monte pelado
un calvario.
Agua clara
y olivos centenarios.
Por las callejas
hombres embozados,
y en las torres
veletas girando.

Poema de la saeta

A Francisco Iglesias
Arqueros
Los arqueros oscuros
a Sevilla se acercan.
Guadalquivir abierto.
Anchos sombreros grises,
largas capas lentas.
¡Ay, Guadalquivir!
Vienen de los remotos
países de la pena.
Guadalquivir abierto.
Y van a un laberinto.
Amor, cristal y piedra.
¡Ay, Guadalquivir!
Noche
Cirio, candil,
farol y luciérnaga.
La constelación
de la saeta.
Ventanitas de oro
tiemblan,
y en la aurora se mecen
cruces superpuestas.
Cirio, candil,
farol y luciérnaga.

Gráfico de la Petenera

A Eugenio Montes
Campana
Bordón
En la torre
amarilla,
dobla una campana.
Sobre el viento
amarillo,
se abren las campanadas.
En la torre
amarilla,
cesa la campana.
El viento con el polvo,
hace proras de plata.
Camino
Cien jinetes enlutados,
¿dónde irán,
por el cielo yacente
del naranjal?
Ni a Córdoba ni a Sevilla
llegarán.
Ni a Granada la que suspira
por el mar.
Esos caballos soñolientos
los llevarán,
al laberinto de las cruces

Dos muchachas

A Máximo Quijano
La Lola
Bajo el naranjo lava
pañales de algodón.
Tiene verdes los ojos
y violeta la voz.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
El agua de la acequia
iba llena de sol.
En el olivarito
cantaba un gorrión.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
Luego cuando la Lola
gaste todo el jabón,
vendrán los torerillos.
¡Ay, amor,
bajo el naranjo en flor!
Amparo
Amparo,
¡qué sola estás en tu casa

Viñetas flamencas

A Manuel Torres, «Niño de Jerez»,
que tiene tronco de Faraón
Retrato de Silverio Franconetti
Entre italiano
y flamenco,
¿cómo cantaría
aquel Silverio?
La densa miel de Italia
con el limón nuestro,
iba en el hondo llanto
del siguiriyero.
Su grito fue terrible.
Los viejos
dicen que se erizaban
los cabellos,
y se abría el azogue
de los espejos.
Pasaba por los tonos
sin romperlos.
Y fue un creador
y un jardinero.

Tres ciudades

A Pilar Zubiaurre
Malagueña
La muerte
entra y sale
de la taberna.
Pasan caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.
Y hay un olor a sal
y a sangre de hembra,
en los nardos febriles
de la marina.
La muerte
entra y sale,
y sale y entra
la muerte
de la taberna.
Barrio de Córdoba
Tópico Nocturno
En la casa se defienden
de las estrellas.

Seis caprichos

A Regino Sainz de la Maza
Adivinanza de la guitarra
En la redonda
encrucijada,
seis doncellas
bailan.
Tres de carne
y tres de plata.
Los sueños de ayer las buscan
pero las tiene abrazadas,
un Polifemo de oro.
¡La guitarra!
Candil
¡Oh, qué grave medita
la llama del candil!
Como un faquir indio
mira su entraña de oro
y se eclipsa soñando
atmósfera sin viento.
Cigüeña incandescente
pica desde su nido

Escena del teniente coronel de la Guardia Civil

Cuarto de banderas
TENIENTE CORONEL. Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.
SARGENTO. Sí.
TENIENTE CORONEL. Y no hay quien me desmienta.
SARGENTO. No.
TENIENTE CORONEL. Tengo tres estrellas y veinte cruces.
SARGENTO. Sí.
TENIENTE CORONEL. Me ha saludado el cardenal arzobispo de Toledo con sus veinticuatro borlas moradas.
SARGENTO. Sí.
TENIENTE CORONEL. Yo soy el teniente. Yo soy el teniente. Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.

Diálogo del Amargo

Campo
UNA VOZ.
Amargo.
Las adelfas de mi patio.
Corazón de almendra amarga.
Amargo.
(Llegan tres Jóvenes con anchos sombreros.)
JOVEN 1.° Vamos a llegar tarde.
JOVEN 2.° La noche se nos echa encima.
JOVEN 1.° ¿Y ése?
JOVEN 2.° Viene detrás.
JOVEN 1.° (En alta voz.) ¡Amargo!
AMARGO. (Lejos.) Ya voy.
JOVEN 2.° (A voces.) ¡Amargo!
AMARGO. (Con calma.) ¡Ya voy!
(Pausa.)
JOVEN 1.° ¡Qué hermosos olivares!
JOVEN 2.° Sí.