Poemas sueltos I

Primera recopilación de poemas sueltos

En el cumpleaños de R.G.A. Corona poética o pulsera de flor

Dedicada a Rosa García Ascot
Tema de la corona
Una vinca lucero,
una rosa
y un lirio negro.
Situación
El lucero en el cielo,
la rosa en el agua
y el lirio en el viento.
Desarrollo del tema
Una vinca lucero
A la vera verita
del camino de Santiago,
tiembla. ¡Quiero que siga
temblando!
Una rosa
En la espalda del río
largos ritmos, negras hojas.
(Y entre los juncos
la rosa.

Estampilla y juguete

El relojito de dulce
se me deshace en la lumbre.
Reloj que me señalaba
una constante mañana.
Azúcar, rosa y papel…
(¡Dios mío, todo mi ayer!)
En la cresta de la llama.
(¡Señor, todo mi mañana!)

Abandono

¡Dios mío, he venido con
la semilla de las preguntas!
Las sembré y no florecieron.
(Un grillo canta
bajo la luna.)
¡Dios mío, he llegado con
las corolas de las respuestas,
pero el viento no las deshoja!
(Gira la naranja
irisada de la tierra.)
¡Dios mío, Lázaro soy!
Llena de aurora mi tumba,
da a mi carro negros potros.
(Por el monte lírico
se pone la luna.)
¡Dios mío, me sentaré

Estío

Ceres ha llorado
sus lágrimas de oro.
Las profundas heridas
de los arados
han dado racimos
de lágrimas.
El hombre, bajo el sol,
recoge el gran llanto
de fuego.
El gran llanto de Cristo
recién nacido.
(Cruz.
Aspa.
Llama.)
Ceres está muerta
sobre la campiña.
Su pecho
acribillado de amapolas.
Su corazón
acribillado de cigarras.

Canción de la desesperanza

Los olivos subían
y el río bajaba.
(Sólo yo me perdía
por los aires.)
Los Padres esperaban
el Santo Advenimiento,
y las muchachas pintan
su corazón de verde.
(Sólo yo me perdía
por los aires.)

Canto nocturno de los marineros andaluces

De Cádiz a Gibraltar
¡qué buen caminito!
El mar conoce mi paso
por los suspiros.
¡Ay, muchacha, muchacha,
cuánto barco en el puerto de Málaga!
De Cádiz a Sevilla
¡cuántos limoncitos!
El limonar me conoce
por los suspiros.
¡Ay, muchacha, muchacha,
cuánto barco en el puerto de Málaga!
De Sevilla a Carmona
no hay un solo cuchillo.
La media luna corta
y el aire pasa herido.
¡Ay, muchacho, muchacho,
que las olas se llevan mi caballo!

[Chopo y torre]

Chopo y torre.
Sombra viva
y sombra eterna.
Sombra de verdes voces
y sombra exenta.
Frente a frente piedra y viento,
sombra y piedra.

[¡Miguel Pizarro!]

¡Miguel Pizarro!
¡Flecha sin blanco!
¿Dónde está el agua
para su cisne blanco?
El Japón es un barco
de marineros antipáticos.
Una luna y mil faroles.
Sueño de papel pintado.
Entre la roca y la seda,
¡la roca!, Miguel Pizarro.
La seda reluce ausente
y a la roca vienen pájaros.
Olas de la mar pajiza
no detengan a tu barco.
Aires oblicuos te besen
en el siniestro costado.
Miguel Pizarro.

La sirena y el carabinero

Fragmentos
A Guillermo de Torre
El paisaje escaleno de espumas y de olivos,
recorta sus perfiles en el celeste duro.
Honda luz sin un pliegue de niebla se atiranta
como una espalda rosa de bañista desnuda.
Alas de pluma y lino, barcas y gallos abren.
Delfines en hilera, juegan a puentes rotos.
La luna de la tarde se despega redonda,
y la casta colina da rumores y bálsamos.
En la orilla del agua cantan los marineros,

Canción

Lento perfume y corazón sin gama,
aire definitivo en lo redondo,
corazón fijo vencedor de nortes,
quiero dejaros y quedarme solo.
En la estrella polar decapitada.
En la brújula rota y sumergida.

Soledad insegura

Fragmentos
Rueda helada la luna, cuando Venus
con el cutis de sal, abría en la arena
blancas pupilas de inocentes conchas.
La noche calza sus preciosas huellas
con chapines de fósforo y espuma.
Mientras yerto gigante sin latido
roza su tibia espalda sin venera.
El cielo exalta cicatriz borrosa
al ver su carne convertida en carne
que participa de la estrella dura
y el molusco sin límite de miedo.
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